
Sólo que todo me impresiona como demasiado rápido.
La vida marcha vertiginosa abriéndose paso:
los niños empujan a los grandes hacia los abismos.
Los grandes agitan en vano sus brazos como alas:
ninguno de ellos escapará de su condición mortal.
También pronto los niños moverán sus bracitos como alas
cuando se abra ante ellos el insondable cosmos.
Siempre llegamos tarde. Nadie se anticipa a nada.
Un criollaso valiente, de pocas luces pa´estos asuntos,
le aseguró al vicario, frente al pelotón de fusilamiento,
que morir era como dar un salto en l´oscuro.
Foto: Novillo.

















