los bucles lo mismo que venden
el Cervantes, los Nobel o
el Martínez Antón
porque el que tiene liguero ligero
puede llegar hasta la raya del pie
ver la suerte, el mambo, le chachacha
la noche la luz y y la prosopopeya
pero nunca verá el infierno
nunca alcanzará a
chuparse la lengua.
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