“La industria editorial es agobiante, está embotada y estreñida, de ella desprende cierto tufillo rancio y amenaza con eliminar todo fragmento de imaginación que aún quede en la mente del lector menos conformista”, apunta Andrew Gallix, escritor que colocó el adjetivo Offbeat en uno de los artículos de la publicación 3:AM Magazine para identificar el movimiento.
Aunque la generación beat norteamericana no está del todo desaparecida, bastará esperar si los nuevos movimientos tienen la capacidad de trascender en la conciencia de las sociedades contemporáneas. Pero todo parece indicar que el internet mantiene la inusual, independiente y extraña dirección de la literatura, inclusive a nivel mundial.
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