jueves, 17 de diciembre de 2009
> CULTURA
> Historia de dos reyes, un artículo de Ken Loach y Paul Laverty, la
> cultura con mayúsculas
>
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> inSurGente.- "Nos han pedido que firmemos una carta suscrita por
> numerosos escritores, artistas, políticos y sindicalistas de renombre y
> dirigida al rey Juan Carlos I, en la que solicitan que interceda ante el
> rey Mohamed VI de Marruecos para intentar salvar de algún modo la vida
> de Aminatou Haidar, que se halla en huelga de hambre en el aeropuerto de
> Lanzarote. Aunque respetamos la buena voluntad de los implicados -y
> comprendemos que todos ansiamos evitar una tragedia- y en nuestro fuero
> interno esperamos que surta efecto, creemos que se trata de una
> estrategia profundamente equivocada. No obstante, reconocemos que esta
> iniciativa pone de relieve un hecho esencial: el rey Mohamed es la única
> figura que goza de un poder real en Marruecos. Básicamente, en la carta
> se pide al rey Juan Carlos I que le ruegue al rey de Marruecos que nos
> haga el "favor" de resolver este lío."
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> Ha llegado el momento de ser claros y dejar de agachar la cabeza.
> Mohamed VI posee una fortuna estimada en dos mil millones de dólares por
> la revista Forbes, que lo sitúa en octavo lugar entre los monarcas más
> ricos del mundo. Según la Wikipedia, Mohamed y su familia tienen
> importantes intereses comerciales en el sector minero, la alimentación,
> la venta al por menor y los servicios financieros. Por otra parte, el
> presupuesto operativo diario del palacio es astronómico. Al margen de la
> gran fortuna personal de Mohamed VI y de su enorme influencia en las
> instituciones políticas del país, Marruecos es un Estado que ha firmado
> tratados internacionales vinculantes. Al hacer caso omiso de esas normas
> internacionales, de los derechos humanos y de la Corte Internacional de
> Justicia, Mohamed VI se comporta como si fuera un déspota medieval.
>
> La política exterior de Mohamed VI es burda y huele a podrido. En cada
> desafío subyace la amenaza implícita a España de lanzar a un sinfín de
> marroquíes pobres y desesperados a que crucen el Estrecho para pasar a
> Europa. O, peor, interrumpir la cooperación en materia de "terrorismo".
> En otras palabras, hacer la vista gorda ante fundamentalistas islámicos
> que podrían volar en pedazos a más civiles inocentes en Europa. Tal vez
> ese sea el motivo por el que la reacción del PSOE ha sido tan
> bochornosamente insulsa.
>
> Mohamed VI es un hipócrita. El 22 de junio de 2000, la Universidad
> George Washington lo nombró doctor honoris causa "por su labor de
> fomento de la democracia en Marruecos". Deberían despojarlo de ese
> honor. En un incendiario discurso pronunciado el 4 de noviembre declaró
> que "o se es patriota o se es traidor", condenando así a todos aquellos
> que se nieguen a aceptar la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara
> Occidental, lo cual, a su vez, llevó a una mayor represión de la
> resistencia pacífica.
>
> Los funcionarios de Mohamed VI ponen como condición para devolverle el
> pasaporte a Aminatou Haidar que esta le pida disculpas al rey por haber
> cometido la temeridad de escribir en la tarjeta de embarque que su país
> de origen era el Sáhara Occidental y no Marruecos. Y esto se le exige a
> una mujer que pasó cuatro años desaparecida en un campo de detención
> secreto donde sufrió todo tipo de torturas. Le vendaron los ojos, la
> amordazaron, la golpearon, la sometieron a electroshock y la amenazaron
> con violarla. Si Mohamed VI tuviese un ápice de humanidad, sería él
> quien le suplicaría perdón de rodillas.
>
> La gran tragedia es que, mientras el continente africano sangra por los
> cuatro costados y gran parte del mundo musulmán está sumida en la
> violencia y la desesperación, en medio de todo ello se encuentra
> Aminatou Haidar, una figura frágil comprometida con la resistencia pacífica.
>
> Confiamos en que, antes de que muera, se escriba otra carta, dirigida a
> Mohamed VI y firmada por ciudadanos de todo el mundo (incluido el
> presidente Rodríguez Zapatero), en la que se les exija a Mohamed VI y a
> su Gobierno que respeten el derecho internacional y pasen a formar parte
> del mundo civilizado.
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> Cuando pensamos en ese hombrecillo sentado junto al teléfono en su
> enorme palacio -bastaría con una llamada para devolverle el pasaporte a
> Haidar y permitirle así reunirse con sus dos hijos, que están
> destrozados-, nos acordamos de los antiguos emperadores romanos, que
> subiendo o bajando el pulgar decidían la vida o la muerte de sus
> cautivos. Aunque Mohamed VI tal vez se sienta todopoderoso en su
> opulento palacio, de tener una pizca de imaginación y visión histórica
> se daría cuenta de que, si permite la muerte de Haidar, el cristalino
> espíritu de resistencia pacífica de esta mujer revelará la
> insignificancia de su crueldad, siempre corta de miras, allá donde vaya
> durante el resto de su vida. Si acaso hay justicia, se le dará el mismo
> trato que recibió Bush cuando le lanzaron un zapato en Bagdad y se
> convertirá en real persona non grata para el mundo civilizado. No
> pedimos favores que tengan que tramar en privado dos reyes. Exigimos
> justicia, como seres humanos.
>
>
>
> Fuente: Públic
o
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