Revista Isla Negra
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Nº 217
querido cumpa gabriel:
los checatos le damos las grasias
por el cambio de color y tamanio de las sitas!
además,
por verle apretar el aselerador
con palabras de fuego que calientan los corasones:
la Gran Desepsión de quienes le toman
la temperatura al Planeta:
el capitalismo no se hará el harakiri!
( antes bien, como cánser que es,
como enfermedad en primera plana de estos tiempos,
metastaseará a quienes se creían inmunes
y, de colonia en coloni,
nos dejará en los güesos y en pelotas! )
salud y poesía ahora mas que nunca
y lo mas lejos posible de los memorisidas!
micharvegas
www.revistaafuera.com
Date: Sat, 19 Dec 2009 20:50:52 +0000
From: impaglioneg@yahoo.es
Subject: Isla Negra 217.
To: sea_sociedaddeescritores@fibertel.com.ar
Isla Negra 5/217
Casa de poesía y literaturas.
diciembre - 2009
suscripción gratuita. Lanusei,Italia. Dirección: Gabriel Impaglione.
Publicación inscripta en el Directorio Mundial de Revistas Literarias UNESCO
Martín Micharvegas
Argentina
“Un pueblo hambriento
no tiene elesiones:
o mata al hambre
o el hambre lo mata a él!”
"Parajodas (sic)", es una recopilasión escrita en fonética rioplatense, ante los "Fastos del Biserpentario”
Elvio Romero
Yegros, Paraguay - 1926- 2004.
Nuestro país
Nuestro país (el mío,
el que puedo ofrecerte), aquella
dulce tierra violenta, con la frente
segada y abolida por un aire quemado,
donde ochocientos ríos le dan curso a sus ojos
y cordilleras verdes le apoyan la andadura,
desgajo de protesta vegetal y verano,
mi país que se instruye sobre un nivel
de lluvias,
oh mi país hermoso,
despiadado y profundo,
fiel a si mismo, puro, solitario, implacable,
nos reserva un asiento
de hierbas y azahares, desenvuelve
-mi amor- sus recelosos,
sus imperiosos meses, su silencio,
por esto, por nosotros,
por asir esa luna de carbón desdichado
que se nos sube a veces por la noche a los ojos...
Un relámpago herido (1963-1965)
Washington Benavides
Uruguay
Única sugerencia
Porque yo quiero y permítanme que exprese mi deseo,
quiero que los jóvenes escriban sobre lo que se les ocurra o les ocurra.
Que escriban en oscuras tiradas sobre la desesperación y la libido;
en claras coplas ingenuas el despertar amoroso a los sentidos,
el sentir el cuerpo vivo; quiero que escriban sobre sus secretos; quiero que escriban
sobre las cosas gregarias y municipales, que se duelan de sí mismos y se duelan
con el prójimo. Que pulan cada verso con fervores de miniaturista; que busquen
el camino personal, sin temor a las influencias.
Que se desesperen con los problemas estructurales, y que se asfixien
con los niños intoxicados con pegamento. Quiero que nada de lo humano les
sea ajeno;¡vamos¡ Y que descubran, prolijamente, minuciosamente, con palabras,
que no hay maestros ni consejos (como éstos), que valgan, si no comprometemos
lo mejor de nuestras fuerzas por la vida, como el malentendido Maldoror.
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