domingo, 30 de septiembre de 2007

SOBRE PINTURA Y NOVELA

Cuando comienzas un cuadro puedes tener una idea previa o no. Generalmente tengo una vaga idea pero me interesa mucho más su desarrollo, su acción, la pintura del cuadro y el resultado que aparece después de un trabajo y una serie de riesgos y arrepentimientos. Al final si como fuera por tiempo la campana suena y rematas y el cuadro está ahí y el resultado está ahí y no hay más remedio. Se acepta o se rechaza, gusta y sorprende o fracasa y disgusta todo es un riesgo.
Después de mucho tiempo de escribir e intentar la novela clásica, llegué a un resultado parecido al del cuadro. Me sitúo ante un largo texto completamente en blanco al que le voy proponiendo temas " argumentos" "plots" pero la experiencia me ha demostrado que en conjunto la"novela" los rechaza. Pide la libertad del momento y la sorpresa de la improvisación. Igual que el cuadro el resultado final ( que lleva muchas páginas, mucho tiempo) es una mezcla sorprendente que tiene poco que ver con la "idea" que teníamos de ella. Del mismo modo que un cuadro, puede haber cuajado o fracasado, puede ser buena o mala en términos coloquiales de clasificación.
Resumiendo lo que he descubierto es que la novela aparece lo mismo que el cuadro con diferentes detalles, formas, frases e incluso ideas que en principio habíamos intentado establecer. Ya no hago un esquema previo, prácticamente no tacho nada, únicamente corregiría aquello que supiera realmente que iba a mejorar el asunto. Lo que no quiere decir que el resultado final me convenza o produzca cualquier tipo de éxito. Se puede trabajar mucho tiempo y muy seriamente y terminar con una mezcla que no acaba de convencer. Quiero decir que para mi la novela no tiene que tener un argumento, ni saber lo que se dice, debería tener una lectura que al final dejara un buen sabor de boca. Eso sería suficiente.

No hay comentarios: