RITA Y EL FUSIL
| Entre Rita y mis ojos, un fusil. Quien a Rita conoce, se postra y reza al Dios de su ojos de miel.
Besé a Rita cuando niña, aún recuerdo cómo se pegó a mí: una trenza preciosa cubrió mi brazo. Recuerdo a Rita como el pájaro a la charca. Rita, Rita Teníamos un millón de pájaros y de fotos, y mil citas, y contra todo abrió fuego un fusil.
El nombre de Rita le sabía a fiesta a mi boca, el cuerpo de Rita se desposaba en mi sangre. En Rita me perdí dos años, durmió en mi regazo dos años, nos prometimos ante el cáliz más bello, ardimos en el vino de dos labios, nacimos dos veces. Rita, Rita Nada privaba a mis ojos de los tuyos, si acaso nuestras cabezadas o alguna nube de miel, hasta que irrumpió aquel fusil.
Érase que se era, oh silencio del atardecer, una mañana en que mi luna partió con los ojos de miel. La ciudad barrió a los rapsodas, y a Rita. Entre Rita y mis ojos, un fusil.
( 1967 )
('Mahmud Darwix, Poesía escogida (1966-2005)', traducción de Luz Gómez García, Valencia, Pre-Textos, 2008 )
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