Estimados amigos:
Dada la tendencia generalizada de las revistas de literatura mexicanas de homenajear a escritores señeros de las letras en nuestro país (caso concreto, por pretextos onomásticos, de Carlos Fuentes y Octavio Paz), La Cabeza del Moro, al cierre de 2008, se propone ofrecer sus páginas a la escritura referente a un autor lo mismo, más o menos influyente -aunque extranjero, sí, y para algunos inabordable-, que por adopción "estética" ha arraigado en cierta prosa joven de México debido al impacto de su prodigiosa vocación, y en casos contados de lectores y autores que hemos tenido la fortuna de leer su, también, "semioculta" obra.
Los invito a enviar a esta cuenta de correo, a más tardar el 25 de septiembre, un texto sobre el insólito flaneur Witold Gombrowicz. Recibiré con infinito gusto sus propuestas a fin de "importar" a La Testa, o más bien de "dar puerto" a esta figura enigmática e indispensable para la narrativa universal. Pueden hacer extensiva la invitación a conocidos suyos que quizá entre sus archivos ostenten algún apunte referente al polaco-cuasi-bonaerense. La Cabeza del Moro, como saben, es casa suya y de los suyos.
Espero contar con su apoyo y su inestimable colaboración para la factura de este número monográfico, que pretende ser un anverso (ya geográfico, ya editorial), que haga las veces de contrapunto a los tópicos de realce que por circunstancias obvias han ocupado a lo largo de este año las cubiertas de las publicaciones culturales de mayor circulación.
Entretanto, reciban un abrazo afectuoso.
Manuel R. Montes
Director de La Cabeza del Moro
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